miércoles, 18 de mayo de 2011

DE CÓMO LA UTOPÍA ENCUENTRA SU REALIDAD

Análisis de la novela De cómo Uto Pía encontró a Tarzán de Rafael Peralta Romero
Panel “Un Tarzán sin monos” del Grupo Mester de Narradores de la Academia con
Emilia Pereyra, Miguel Solano y Manuel Salvador Gautier
Dominicana de la Lengua, 8 de septiembre de 2010


Por Manuel Salvador Gautier


El último Tarzán se llama Jake Sully, y es un parapléjico que aparece en la película Avatar (2009), en un mundo extraterrestre, de ciencia ficción, el planeta Pandora, poblado por lo aborígenes Na'vi, donde el Imperio Terrícola, avanzadísimo en ciencia y técnica, desea explotar unas minas de un mineral muy valioso. Los terrícolas envían a investigar las posibilidades de la explotación de dichas minas al “avatar” de Jake, o sea, un humanoide con las características étnicas de los Na'vi, creado artificialmente en el laboratorio de la nave terrícola, que siente y actúa bajo los mandatos telepáticos de Jake. El resto, ya lo sabemos. Jake, el hombre blanco, bueno y justiciero, se identificará con los nativos Na'vi abusados, liderará las defensas contra los agresores imperialistas, es decir, el hombre blanco, malo y expoliador, hasta lograr que estos desistan de destruir el planeta Pandora para explotar su riqueza. Es otra historia de Tarzán. La única diferencia aquí, y es notoria, porque indica un cambio en la ideología original sustentada por el creador de Tarzán, es que Jake se identifica de tal manera con los Na'vi, que decide eliminarse él como humano y mantenerse vivo como su “avatar”. Jake muere como ser humano y se convierte en un Na'vi auténtico, el que dirigirá a los demás. Esta actitud implica un reconocimiento del Imperio de que los demás países tienen iguales derechos a explotar sus riquezas para ellos mismos, y es un criterio que no se había visto antes en propuestas norteamericanas: se trata de un pensamiento liberal que aún no se perfila como el dominante en el manejo de las relaciones entre los seres humanos actuales, quizás porque mantiene que sólo la civilización occidental (el hombre blanco) es la que puede sustentar al mundo con su ciencia y tecnología, su creatividad y fuerza, y hay chinos, hindúes y mahometanos fundamentalistas que no piensan igual (más del 50% de la población mundial). 


 Fue en 1912 que el escritor norteamericano Edgar Rice Burroughs (1875-1950) inició su serie de más de veinte novelas sobre Tarzán de los Monos. Muchas de éstas fueron llevadas tanto al cine, como a lo que en mi niñez (década de 1930) llamábamos “muñequitos” y hoy se les dice “comics”; y son estos “comics” los que llegan a un lugar apartado llamado Los Uberos y que el protagonista Uto Pía lee, admira, colecciona y transforma en su propio proyecto de vida, en la novela de Rafael Peralta Romero De cómo Uto Pía encontró a Tarzán.

Ahora bien, ¿cuál es la ideología original de esta serie de novelas y comics de Tarzán?
En un artículo que publicó Pedro Conde Sturla en agosto del 2009 (1), informa que: En los años sesenta y setenta del pasado siglo se puso muy de moda el análisis de los comics o historietas como producciones de ideología, de la cual somos consumidores inocentes y pacíficos.

Conde Sturla entonces nos habla del libro Teoría y práctica de la ideología, del venezolano Ludovico Silva, el primer latinoamericano en escribir sobre la ideología de los comics en 1971. En este libro, Silva manifiesta que, en el subdesarrollo latinoamericano, si exceptuamos comics como “Mafalda” del argentino Quino y “Los supermachos” del mexicano Rius, todo el inmenso resto de los comics de que disfruta el lector no es otra cosa que un sutil modo de gravitación ideológica de los Estados Unidos sobre nuestros países.

Silva mantiene que hay ideología en la presentación diaria del modo norteamericano de vida como el mejor; hay ideología en la difusión del racismo, en la presentación constante del negro y el amarillo como seres malignos e inferiores, representantes de las fuerzas del mal; hay ideología en la difusión del sentimiento colonialista y neocolonialista que hace de Tarzán y El fantasma los grandes dioses del subdesarrollo.

En el artículo, Conde Sturla analiza que Tarzán pertenece a una segunda categoría de “héroes”: la de los personajes rodeados de leyenda, de orígenes misteriosos… dedicados a la aventura y dispuestos siempre a salvaguardar la justicia.

Según Conde Sturla, durante el período en que floreció el mito de Tarzán, entre 1914, inicio de la Primera Guerra Mundial, y 1929, inicio de la depresión económica mundial, tiene lugar una gigantesca expansión de los Estados Unidos, la consolidación de los monopolios internacionales y el asentamiento de un vasto imperio dotado de “contactos” en casi todas partes del mundo, especialmente en las regiones atrasadas, repletas de materias primas y carentes de industrias. Tarzán, como El Fantasma, es uno de esos contactos que actúan en el Tercer Mundo… que, con sus historias, han acostumbrado a varias generaciones de niños (y los niños son los principales receptores de ideologías) a que los diversos problemas existentes en “el corazón de África” (y Latinoamérica, diría yo) no pueden solucionarse sino mediante la intervención de un gigantesco blanco todopoderoso…

Conde Sturla concluye que el Tarzán del comics tiene un fin sutil: acondicionar las mentes de los niños -y de los grandes- para aceptar ese orden de cosas en el que son los grandes representantes del gran imperio económico-militar los únicos verdaderamente capaces de solucionar los problemas de los pueblos atrasados, en los que nunca se encuentra especímenes humanos tan dotados como Tarzán o El Fantasma.
Ello, porque los pueblos atrasados son más indigentes, menos laboriosos, son congénitamente perezosos, son “tropicales”, etc., lo cual requiere inevitablemente la intervención de un hombre del Norte que se ocupe de sus intereses y los maneje, que explote sus riquezas y las distribuya a su manera... Sólo que los nativos ya se han dado cuenta de lo que todo esto significa, por lo cuál es muy posible que en los años venideros podamos entretenernos con unas historietas muy distintas, proporcionadas, como siempre, por la Historia.

Estamos, pues, ante una situación denunciada en la que los dominicanos, a través de los Comics, y, especialmente de Tarzán y El Fantasma, han sido condicionados ideológicamente a buscar al gran hombre blanco del Norte para que le resuelva sus problemas.

Si estudiamos con cuidado nuestra historia, nos damos cuenta que esto fue quizás verdad durante el siglo XIX con nuestros presidentes autoritarios, Pedro Santana y Buenaventura Báez, dispuestos a entregar la nacionalidad, uno a España y el otro a Estados Unidos; pero es incierto en el siglo XX.

En 1916, el momento en que el imperio norteamericano invade militarmente nuestro país por primera vez en el siglo XX, no son los dominicanos que buscan la intervención norteamericana sino los norteamericanos, por su cuenta, que deciden invadir el país, a pesar de que había un grupo de hombres dirigidos por el prócer Francisco Henríquez y Carvajal, a la sazón Presidente de la República, que estaba dispuesto a echar el pleito por lograr el desarrollo del país por su cuenta. No había necesidad de un Tarzán. Lo que había era la necesidad de que los norteamericanos confiaran en las posibilidades de los nativos de llevar el proyecto de República hacia adelante, pero no siguiendo las pautas imperialistas que le trazaban sus invasores, sino las pautas desarrollistas orientadas por las creencias positivistas de los nativos.

Lo mismo podemos decir que ocurrió en 1965, cuando se da el contra golpe de Estado a los golpistas que tumbaron a Juan Bosch en 1963. Los invasores norteamericanos simplemente decidieron imponer sus criterios de cómo gobernar el país e ignoraron olímpicamente la lucha democrática por reponer la constitucionalidad, dirigida por los coroneles Rafael Fernández Domínguez y Francisco Alberto Caamaño. Para ellos, Bosch, de nuevo en el poder, no les garantizaba que obtendrían del país lo que ellos querían. En Juan Bosch, como en Francisco Henríquez y Carvajal, había también una voluntad desarrollista de formar un país con sus propios recursos.

¿Qué ligazón encontramos en la novela de Peralta Romero con todos estos planteamientos ideológicos?

Mucha. La novela juega constantemente con estas sutilezas ideológicas.

Vamos a presentar las más notorias



1. LA ESTRUCTURA DE LA NOVELA

En la década de 1990, Christopher Vogler, un guionista de Hollywood, escribió un libro titulado: El viaje del escritor: Estructura mítica para escritores, en el que proponía la manera en que debía tratarse lo que él llamó EL VIAJE DEL HÉROE, o sea, el manejo de las aventuras de un héroe, en su caso, para hacer guiones de películas como Tarzán, El Fantasma, El Hombre Araña, Star Wars y demás; en el caso nuestro, para hacer novelas. Rafael Peralta Romero, a sabiendas o no, aplica en su novela De cómo Uto Pía encontró a Tarzán casi todos los requerimientos que propone Vogler para lograr la caracterización del héroe, y hace de Uto Pía, su personaje principal, un héroe de la misma categoría de Tarzán y El Fantasma.

Voy a demostrarlo. En Vogler hay cuatro períodos por los que debe pasar el héroe en su odisea: el Prólogo, la Separación, la Iniciación y el Retorno.

El Prólogo está dividido, a su vez, en tres partes: El mundo ordinario/El llamado a la aventura/El rechazo del llamado.

En su Prólogo, Peralta Romero presenta el mundo ordinario en el que se desenvuelve Uto, un caserío playero de pescadores en algún sitio alejado de la metrópolis, y explica el llamado a la aventura que éste recibe a través de la lectura de Comics de Tarzán. Uto decide que quiere ser un héroe justiciero como Tarzán. La hazaña del héroe será localizar a Tarzán para pedirle su cuchillo, el talismán que hará de Uto otro Tarzán. Uto se prepara para realizar la hazaña, haciendo ejercicios para tener un cuerpo atlético y guindando de los árboles por una soga como, él supone, hace Tarzán en la selva. Aparece el rechazo a la llamada con las correcciones de la madre, que lo obliga a estudiar, en vez de prepararse a la aventura.

La segunda parte del periplo, la Separación está, a su vez, dividida en tres partes:

El encuentro con el mentor/La travesía del primer umbral/Pruebas, aliados y enemigos. En la Separación de Peralta Romero, Uto encuentra su mentor en una forma sobrenatural: un cuervo albino que habla y que le indica el camino a seguir. Uto decide lanzarse a la aventura y se va, camino adelante, cortando por los montes, para asegurarse de rodearse de condiciones similares a las de Tarzán en la selva; es la travesía del primer umbral. Mientras tanto, tiene su primera prueba y su primer amigo: se encuentra con un viejo y un perro llamado Tarzán, que lo confunde. Sin embargo, el viejo lo acoge en su bohío, le da posada y comida, y lo despacha para que vuelva a su casa, lo cual Uto no hace.

Podría continuar dando detalles de cómo Peralta Romero sigue a pies juntillas los requerimientos de Vogler en la tercera parte, la Iniciación, y en la cuarta parte, el Retorno. Lo cierto es que la novela está estructurada como el periplo de un héroe, y este héroe es el imitador de Tarzán, y, por lo tanto, la novela es pasible de cumplir con los planteamientos ideológicos que señala Conde Sturla, o, quizás, variarlos, según Conde propone al final de su artículo.



2. UTO ES MULATO

La novela comienza a diferenciarse de una de Tarzán, escrita por Rice Burroughs, desde el principio, cuando el Narrador se hace la pregunta: ¿Un Tarzán prieto y flaco?

Uto no es blanco ni forzudo ni procede de los grupos de inteligencia preparados para imponer sus criterios. Por lo tanto, no puede ser el héroe que represente física ni ideológicamente los intereses del Imperio. Pero Uto no se da cuenta de eso, y sigue adelante con su ideal: la de ser un héroe justiciero; por lo que organiza su plan y lo lleva a cabo. Uto, en realidad, representa a los héroes nativos que debían aparecer para llevar a cabo la hazaña de convertir a nuestro país en un lugar donde se consolide un proyecto de nación para los dominicanos, hecho por los dominicanos. 

3. EL NOMBRE DE LA NOVELA

No es una casualidad que el héroe se llame Uto y que su madre se llame Pía, y que en el pueblo de Los Uberos ligan el nombre del hijo con el de la madre y llamen a Uto: Uto Pía. Cuando juntamos las dos palabras en una sola, tenemos: UTOPÍA, o sea, según la Academia de la lengua: Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable ene el momento de su realización (2).

Uto vive una utopía. Pero la utopía en la novela no es sólo la peligrosa realización del viaje de Uto, el héroe, por territorios desconocidos y la casi imposibilidad de que éste encuentre a Tarzán. La utopía está también en el planteamiento ideológico del autor: Será muy difícil lograr que un héroe imponga en nuestro país lo que Francisco Henríquez y Carvajal y Juan Bosch no consiguieron, pero ahí están las nuevas generaciones de donde puede surgir el héroe, un Uto que pretenda sustituir al héroe imperialista por un héroe nacional.

4. El TARZÁN QUE UTO ENCUENTRA ES VIEJO 
Y YA NO PUEDE HACER LAS HAZAÑAS QUE HACÍA

Uto encuentra a Tarzán en un hospicio para ancianos. Allí el héroe se ha cambiado el nombre por el de sus padres, Clayton, y ha olvidado que alguna vez fue Tarzán. Este viejo Tarzán representa el deterioro en que ha caído el Imperio y el final de la imposición de su ideología dominante, con su pretensión de que sólo de entre sus hombres puede surgir el héroe que ayude a los países subdesarrollados a salir de su situación. Significa que, de alguna manera, el Imperio no puede en lo adelante contar con estos héroes infiltrados porque ya no tienen el poder de influencia que tenían antes.

Uto descubre la realidad y pierde su inocencia: su ideal ha sido frustrado, desenmascarado. Se decepciona, entiende la inutilidad de su hazaña. No hay Tarzán. El cuchillo de éste no sirve para nada, y Uto tendrá que seguir su vida, obedeciendo a sus padres. Pero, ¿se conformará Uto con esta posibilidad? ¿Abandonará Uto su ideal de ser un héroe justiciero? ¿Se dará cuenta finalmente que sólo contando consigo mismo podrá llevar a cabo su ideal? ¿Surgirá el héroe nacional esperado?
Rafael Peralta Romero no nos lo dice.

Las preguntas finales son:

¿Productos como “Avatar” y De cómo Uto Pía encontró a Tarzán son las nuevas propuestas culturales, anticipadas por Pedro Conde Sturla, que comienzan a contrarrestar la ideología original creada con el héroe Tarzán? ¿Está la Historia cambiando realmente?

Agosto 2010

NOTAS
1. Conde Sturla, Pedro. Ludovico Silva y Tarzán de los monos. Periódico El Caribe. País. Sábado 15 de agosto de 2009. P. 20.
2. Real Academia de la Lengua. Diccionario de la Lengua española. Vigésima primera edición. Madrid. 1992. P. 2053.

Academia de la Lengua analizará novela “De cómo Uto Pía encontró a Tarzán”


Un panel  acerca de la novela infantil De cómo Uto Pía encontró a Tarzán fue realizado con el auspicio de la Academia Dominicana de la Lengua. El conversatorio sobre la obra de Rafael Peralta Romero, tuvo lugar en la sede de la institución, calle Mercedes 204, en la zona colonial, a partir de las 7:30 de la noche.  Intervinieron como panelistas los escritores Manuel Salvador Gautier, Emilia Pereyra y Miguel Solano, miembros del Grupo Mester de Narradores, filial de la Academia de la Lengua.

De cómo Uto Pía encontró a Tarzán, premiada por Ediciones SM, narra  las  peripecias de un  niño dominicano que enterado de que Tarzán residía en el país, emprende una aventura para encontrarse con él, de quien espera heredar sus poderes. 

Participación de Rafael Peralta Romero en la Primera Bienal del Cuento en San Cristóbal en 2009

El escritor Rafael Peralta Romero lee uno de sus cuentos a niñas participantes.


Por: Orlando Alcántara Fernández (Orly).

El escritor y catedrático Rafael Peralta Romero abordó el tema de la cuentística infantil y la cuentística para niños en el marco de la celebración de la Primera Bienal del Cuento en San Cristóbal. Esta actividad tan novedosa es coordinada por la Fundación Literaria Aníbal Montaño y ha concitado el interés por la literatura en sentido general en nuestro pueblo y en varios sectores culturales a nivel nacional. Peralta Romero agotó una agenda extensa en el día de hoy en San Cristóbal, pues participó de dos actividades a la vez: una entrevista radial y un conversatorio literario. Durante su participación en ambos eventos sus palabras nos enriquecieron a todos al arrojar luz sobre la difícil tarea de escribir para niños.



Peralta Romero hizo un breve recuento histórico de los cuentistas infantiles dominicanos empezando por José Núñez de Cáceres pasando por Lorelay Carrón, Marcio Veloz Maggiolo, Brunilda Contreras, Diógenes Valdez, José Alcántara Almánzar, Aída Bonelly de Díaz, Margarita Luciano, Lucía Amelia Cabral, Aidita Selman, Luis Martín Gómez, Avelino Stanley, William Mejía, Miguel Phipps Cueto, Reynaldo Disla, Eleanor Grimaldi, Manuel Rueda, Mary Collins de Colado, Jimmy Sierra y Dinorah Coronado. Además Peralta Romero nos habló con cierto detalle de Juan Bosch, su Cuento de Navidad y otros cuentos para niños escritos por nuestro principal cuentista de todos los tiempos. También el disertante se refirió al libro Historia bibliográfica de la literatura infantil dominicana : 1821-2002 de Miguel Collado, el cual aborda un extenso período de la literatura infantil dominicana. Una de las autoras infantiles que no mencionó Peralta Romero es la ganadora en este renglón de los premios anuales de este año de la Secretaría de Estado de Cultura. Me refiero a la joven escritora Ana Brígida Gómez. Como es lógico pensar, no fue posible mencionar a todos los escritores infantiles.


Luego de su recuento histórico, Peralta Romero leyó un cuento completo de su autoría y varios fragmentos de otros textos. La trama del cuento se centra en el contraste entre un pollito de granja y un pollito de patio. Ambos se encuentran y de un modo emotivo el pollito de granja llega a conocer lo que es una madre gallina, pues había nacido sin madre. Este cuento presenta varias enseñanzas, como destacaron los escritores presentes en la actividad, pues nos habla de la solidaridad, de la búsqueda de la identidad, del amor materno, entre otras enseñanzas interesantes que le confieren al cuento un valor inusual. Es un texto infantil muy conmovedor con una factura excelente. Además Peralta Romero leyó un fragmento de su cuento sobre la niña de agua. En este texto se hace la puntualización de que el agua es descrita en términos negativos en las escuelas, pues se describe como insípida, incolora e inodora, en vez de describirla como útil para la vida, necesaria y diáfana entre otros atributos positivos. Esta observación nos recuerda que en las escuelas se nos enseña que los seres vivos nacen, crecen, se multiplican y mueren en las clases de Naturales. En cambio, en Física se nos enseña que nada se pierde, todo se transforma. Y en Religión se nos habla de la Resurrección. Aquí hay una evidente disonancia cognoscitiva, ya que los profesores son mayormente creyentes cristianos y al enseñar como último destino la muerte de los seres humanos en las clases de Naturales existe una evidente contradicción con sus creencias religiosas. Al final de la actividad, Peralta Romero leyó un fragmento de las últimas páginas de su novela infantil De cómo Uto-Pía encontró a Tarzán, texto ganador recientemente del premio El Barco de Vapor. Este es un premio de la Editora SM de alcance internacional. Nos pareció muy interesante el argumento de esta novela infantil y le deseamos nuevos éxitos a Peralta Romero en cuanto a publicaciones y nuevos premios tanto en su accionar como escritor infantil como en su accionar como escritor para adultos. 

Hace más de diez años escribí un artículo en el que dije que el libro Punto por Punto, de la autoría de Peralta Romero, no es un libro de cuentos, sino un libro de relatos. Han pasado los años y todavía Peralta Romero no está conforme con mi valoración. Le he dicho que el hecho de que un texto se considere un relato no significa nada negativo. Lo que pasa es que al leer y analizar su libro Punto por Punto me pareció y me parece que sus textos tienen momentos en que se dispersa la atención de lo narrado con elementos secundarios que son propios de los relatos, no de los cuentos. Considero que un cuento debe cumplir con las leyes de la flecha de Quiroga, el tigre de Bosch y la esfera de Cortázar. Por eso al leer y analizar su libro Diablo Azul de inmediato reconocí que sus textos son auténticos cuentos. Pero nunca he podido convencer a Peralta Romero de que mi valoración no es malintencionada y siempre que me reencuentro con él se acuerda de que considero que los textos de Punto por Punto son relatos. Así es la vida. No es posible complacer a todos cuando se emiten juicios críticos. 

En este conversatorio se destacó la participación del escritor e intelectual Jorge N. Güigni, quien tiene experiencia en este tema de la literatura infantil y la literatura para niños. Güigni explicó la importancia de que los textos infantiles lleven un mensaje sobre los valores más relevantes de los seres humanos como la solidaridad, el amor, la honestidad, la sinceridad, etc. Luego Güigni hizo la observación de que en el caso de la literatura infantil, o sea, la literatura escrita por niños, se da el caso de que los niños juzgan a los adultos, especialmente a sus padres, a la hora de escribir y expresarse por medio de la escritura. 

Por otro lado, es lamentable observar que los asistentes a las actividades de la Primera Bienal del Cuento son mayormente los integrantes de la Fundación Literaria Aníbal Montaño a pesar de que gran parte de los escritores e intelectuales sancristobalenses son invitados de modo consistente. Sólo en la inauguración hubo una variada participación. En las demás actividades los principales asistentes son los jóvenes escritores de la Fundación Literaria. De todos modos, esta Primera Bienal del Cuento ha colocado a San Cristóbal como la Capital Cultural de la República Dominicana desde el 23 de mayo al 30 de julio, pues hemos tenido y tendremos participantes de todo el país tratando sobre diversos temas del género cuento. El próximo sábado 11 tendremos la participación del intelectual Pedro Antonio Valdez abordando el tema de la cuentística de la Región Norte. Y el gran día esperado por todos es el día 25 de julio cuando celebraremos, Dios mediante, el Maratón del Cuento con la participación de los escritores de San Cristóbal y más de 150 escritores del resto del país. Muy pronto se publicará el programa especial del Maratón. 

Respecto a los jóvenes escritores que han mostrado más entusiasmo están Marlex Indhira Rodríguez, Pamela Rodríguez, David Alexander Sena, Marquelis Valdez y Yaina Melissa Rodríguez. También el intelectual Marcial Báez le ha dado seguimiento publicando todo lo que puede en su blog http://arte-unico.blogspot.com . También es notable el apoyo del periódico El Folio del Sur con Rita Atalia Valenzuela y Domenico Quarta y sus pequeñas hijas escritoras, así como la pequeña hija de Ramón Mesa e Ysabel Florentino: Darhianna Mesa. Muchas gracias a todos.

Gracias a todos por su apoyo a la Bienal dándole seguimiento mediante estos escritos. Felicidades a los coordinadores: Ramón Mesa, Ysabel Florentino y Jesús Cordero García. Felicidades en Cristo Jesús. Orly

Punto por Punto, de Rafael Peralta Romero




LA ACTUALIZACIÓN DE UNA NARRATIVA

Sobre el libro de cuentos Punto por Punto
Coloquio sobre la Narrativa de Rafael Peralta Romero
Academia Dominicana de la Lengua

Por Manuel Salvador Gautier
El humor, la gracia, el uso coloquial del lenguaje, las situaciones ordinarias sacadas de contexto o extraordinarias sometidas a la trivialidad, o simplemente consuetudinarias, la adopción de técnicas modernas, el uso de un narrador en segunda persona, son algunas de las características sobresalientes del grupo de diecinueve cuentos que nos presenta Rafael Peralta Romero en su obra Punto por Punto (1). Se trata de una tercera edición de un libro que se publicó por primera vez en 1983; y hay que preguntarse por qué razón, con una demostración tan evidente de dominio del género, con la calurosa aprobación de críticos tan eminentes como José Rafael Lantigua y Joaquín Balaguer, el autor esperó nueve años, hasta 1992, para publicar su segunda obra de cuentos, Diablo Azul. Por suerte para la literatura dominicana, su producción ha sido continua desde entonces, con publicaciones que promedian tres o cuatro años entre sí, con la incursión, en 1997, en la narrativa larga con la novela Residuos de Sombras, hasta su última obra, Cuentos de niños y animales (infantil), en 2007.

Los cuentos en Punto por Punto hay que dividirlos en dos partes. La primera parte contiene dieciséis cuentos y la segunda, tres.
En los cuentos de la primera parte encontramos lo que podríamos llamar la modernización del cuento de costumbres, y la quiero llamar así, porque este tipo de cuento ha sido vilipendiado y estigmatizado, acostumbrados como estamos a menospreciar la literatura que nos precedió, sin entender que se trata de un período de la narrativa dominicana que requería la presentación de estos cuadros costumbristas, para conservar estas costumbres en nuestra memoria colectiva; son los cuentos que hicieron escritores como Néstor Caro (n. 1917-?), José Ramón López (1886-1922) y Sócrates Nolasco (n. 1884-1980), hasta que llegó Juan Bosch (1909–2001) e impuso el cuento contemporáneo con cánones y definiciones estrictas, que ahora Peralta asume y revierte. A esta manera de contar de Peralta podríamos llamarla la reivindicación del cuento costumbrista. Se trata de la exposición de un hecho-tema único con una fluencia constante en su desarrollo y la sujeción a un universo propio, y, al final, una conclusión inesperada, todo como lo requiere Bosch; sólo que en estos dieciséis cuentos de Peralta no hay un sentido de crítica social ni de enseñanza de una verdad; hay sólo la voluntad de demostrar que las costumbres de un pueblo son un tema narrativo inagotable, al que puede recurrirse una y otra vez con versiones frescas y “aggiornate”, es decir, al día. Es un criollismo que permanecerá en el tiempo mientras el hombre se aferre a su tierra y encuentre en ella motivos para cantarle. Peralta no es el único autor dominicano en estos afanes. Lo hizo también Manuel Rueda en su novela Bienvenida y la noche, en 1994, y lo seguirán haciendo otros. Esta narrativa actualiza y da un nuevo vigor, un revestimiento de renovada iniciativa, a lo que se consideraba un tipo de cuento agotado.

Estos cuentos en Punto por Punto son cortos (la mayoría no llegan a completar dos páginas) y pincelan (o caracterizan, si queremos ser menos metafóricos) a personajes de un poblado específico, Los Uberos, un nombre que suena real, aunque podría ser un Macondo del autor, un seudónimo de Miches, el poblado en la bahía de Samaná donde nació y creció éste. En ese lugar pegado al mar encontramos a la muchacha que tiene su aventura amorosa con el novio, sale encinta y, cuando la critican, dice que eso no importa porque en ese pueblo “nadie se casa”; o al sastre que fía unos pantalones al hijo de un amigo, y, para lograr que le pague, tiene que recurrir al amigo que le dice para disculparse, muy dolido por la falta del hijo: “Lo que pasa es que mi hijo fue militar”. Lo imaginativo y lo imprevisto en los cuentos de Peralta están en las implicaciones de las actitudes de sus personajes, no en un hecho final, como ocurre en Bosch y otros cuentistas contemporáneos. Esa sutileza es lo que hace la diferencia en Peralta y lo que hará que sus cuentos puedan leerse todo el tiempo con el mayor agrado, por lo que auguro varias ediciones más de la obra.

Al final, aparecen los tres cuentos que, de acuerdo a mi criterio, conforman la segunda parte. Son marcadamente políticos. Ya no estamos en Los Uberos sino en el país donde éste se encuentra, que asumimos es la República Dominicana, aunque podría ser cualquier otro país latinoamericano. Aquí, después del repaso amable por situaciones pueblerinas, el recurso del sarcasmo es una novedad que sorprende. La crítica política comienza con un retrato del Dictador preocupado por la cantidad de presos políticos que hay, lo cual le hace tomar una decisión, y del desconcierto que siente éste al soltar uno de los presos y darse cuenta que ese hombre, abusado hasta convertirlo en un guiñapo, tiene la capacidad de sobrevivir, sobreponerse y “vivir en libertad”. Es el único cuento de la obra donde hay una demostración de algo que el autor siente muy profundamente: la libertad del hombre es algo inalienable que le confiere dignidad y coraje. Y es un cuento que repercute en la conciencia de quien lo lee.

Los otros dos cuentos son juegos de la imaginación del autor, donde la parodia y la palabrería tienen un papel preponderante en la denuncia de los males que aquejan la democracia incompleta de nuestros países.

1. Peralta Romero, Rafael. Punto por Punto. Santo Domingo. 
Editorial Gente. 3ra. Edición, junio de 2008.

publicado 26 de febrero de 2009

Sensación

Disfrutaba la placidez de la lectura encerrado en su discreta habitación. Un bolígrafo en la mano derecha servía de auxiliar para anotar o subrayar detalles señalados por su interés. Lo acompañaba, pero a fuerza de constancia ya no lo percibía, el olor despedido por cientos de libros amontonados en un anaquel.

Su poder de concentración cuando leía llegaba más allá de lo común, pero esta vez perdió intensidad ante la presencia de algo no esperado. Levantó el rostro y paró los oídos y a seguidas cayó en la cuenta de que no se trataba de un sonido, sino de un olor y aspiró repetidas veces para asegurarse. Intentó leer de nuevo, pero no pasó más que una página cuando hubo de levantarse y mirar por distintos rincones, pero, no encontró ninguna combustión.

Poco después, en una segunda parada, decidió desconectar todos los aparatos eléctricos. Se sentó de nuevo y continuó la lectura, mas de ningún modo escapó de su conciencia la impresión de que algo se quemaba cerca. Por el contrario, percibió entonces además del olor a quemado, que circulaba humo en la habitación. Palmoteó enfrente de la nariz para disminuir el humo que pudiera penetrar por las fosas nasales. Tras repetir esa acción se percató de que ésta no bastaba porque el humo seguía entrando y ocupando poco a poco la habitación.
Tosió levemente y sin apartar la vista del libro se irguió y extendiendo una mano abrió la puerta del cuarto para darle salida al humo. Persistió la tos y los ojos comenzaron a lagrimear.

Lanzó un grito para llamar a Brunilda, pero la respuesta fue nula, como tenía que ser, porque su mujer había salido. Salió y tocó las puertas de los vecinos, pero sus habitantes rechazaron haber percibido señal alguna de incendio, lo cual le infundió a la vez seguridad e inquietud. No obstante, retornó a su cuarto y prosiguió la lectura, que versaba sobre la destrucción de Roma, contada por Alfonso el Sabio en su Crónica General.

©Rafael Peralta Romero

Punto por punto

Monteros, República Dominicana


Al mundo no hay quien lo entienda, por eso es que yo digo que cada cabeza es un mundo. Y como la cabeza es la que gobierna a la gente, yo no creo en gente viva sobre la tierra.

En realidad, déjeme aclararle, yo no fui siempre así, y usted lo sabe. Lo que pasa es que los tropezones… ya usted sabe. Mire, con el problema ese que me pasó a mí yo cogí una buena experiencia. Lo primero es que estando yo en mi campo va uno de los muchachos a buscarme y me dice: "Papá, vamos a casa que allá están fulano y fulano y yo no sé en lo que andan pero creo que buscan esto, esto y esto".

Efectivamente, me monto en el caballo y cojo tra, tra, tra para allá. Desde que llego me dicen: "Mire don Cornelio, nosotros supimos tal y tal cosa y vinimos a proponerte esto, esto y estotro".

Yo no les di una respuesta definitiva sino que les fije que quería consultarlo con el hijo mío que vive en la capital, porque como quiera que sea, ¿verdad?... Bueno, cuando llegué allá lo encuentro medio turbado, porque un amigo lo llamó por el aparato para decirle: "Yo vi a tu mujer en tal y tal parte, andaba con fulano y creo que estaban en tal y tal cosa".

Pero como quiera hablé con él y le conté: "Mira mi hijo, allá está pasando esto, esto y esto otro, y las cosas son así, así y así". 

También le dije lo que pensaba del asunto y que se lo había planteado a mi compadre Chapita y que eso mismo me respondió él. 

Entonces mi hijo me dijo: "Ah no, pero para arreglar ese asunto tenemos que ir a tal y tal parte a hablar con zutano y si allí nos salen con hacho o con erre, seguimos más adelante". Pero qué va, no fue necesario, porque nada más fue llegando donde ese hombre para que nos dijera: "Yo sé que ustedes vienen a equis cosa", y nos mostró una longaniza de este tamaño que le habían escrito de mí. Ahí había de todo, que yo esto, que yo lo otro, que por aquí, que por allá, que el diablo y su hermano… No quiera usted saber.

Y mire que yo nunca había tenido ni un sí ni un no con el individuo que me hizo eso, sino que, al contrario, yo en muchas ocasiones le había dicho: "Fulano mira esto, fulano mira lo otro". La suerte fue que yo me plante y le dije al coronel: "Mire general, la cosa es así, así y así, y lo que quieren hacer conmigo es esto, esto y esto".

Ahí fue don, él me dijo: "Ah, pero yo creía que la cosa era de esta y esta manera", y se dio cuenta que lo que se iba a hacer conmigo llora ante la presencia de Dios, y entonces fue que me dijo: "Confíe en mí, que yo no voy a permitir eso". Ah, caray, y hasta la fecha. Y júrelo, que todo lo que le he dicho ha sido tal y como sucedió, punto por punto. 

©Rafael Peralta Romero