miércoles, 18 de mayo de 2011

Punto por punto

Monteros, República Dominicana


Al mundo no hay quien lo entienda, por eso es que yo digo que cada cabeza es un mundo. Y como la cabeza es la que gobierna a la gente, yo no creo en gente viva sobre la tierra.

En realidad, déjeme aclararle, yo no fui siempre así, y usted lo sabe. Lo que pasa es que los tropezones… ya usted sabe. Mire, con el problema ese que me pasó a mí yo cogí una buena experiencia. Lo primero es que estando yo en mi campo va uno de los muchachos a buscarme y me dice: "Papá, vamos a casa que allá están fulano y fulano y yo no sé en lo que andan pero creo que buscan esto, esto y esto".

Efectivamente, me monto en el caballo y cojo tra, tra, tra para allá. Desde que llego me dicen: "Mire don Cornelio, nosotros supimos tal y tal cosa y vinimos a proponerte esto, esto y estotro".

Yo no les di una respuesta definitiva sino que les fije que quería consultarlo con el hijo mío que vive en la capital, porque como quiera que sea, ¿verdad?... Bueno, cuando llegué allá lo encuentro medio turbado, porque un amigo lo llamó por el aparato para decirle: "Yo vi a tu mujer en tal y tal parte, andaba con fulano y creo que estaban en tal y tal cosa".

Pero como quiera hablé con él y le conté: "Mira mi hijo, allá está pasando esto, esto y esto otro, y las cosas son así, así y así". 

También le dije lo que pensaba del asunto y que se lo había planteado a mi compadre Chapita y que eso mismo me respondió él. 

Entonces mi hijo me dijo: "Ah no, pero para arreglar ese asunto tenemos que ir a tal y tal parte a hablar con zutano y si allí nos salen con hacho o con erre, seguimos más adelante". Pero qué va, no fue necesario, porque nada más fue llegando donde ese hombre para que nos dijera: "Yo sé que ustedes vienen a equis cosa", y nos mostró una longaniza de este tamaño que le habían escrito de mí. Ahí había de todo, que yo esto, que yo lo otro, que por aquí, que por allá, que el diablo y su hermano… No quiera usted saber.

Y mire que yo nunca había tenido ni un sí ni un no con el individuo que me hizo eso, sino que, al contrario, yo en muchas ocasiones le había dicho: "Fulano mira esto, fulano mira lo otro". La suerte fue que yo me plante y le dije al coronel: "Mire general, la cosa es así, así y así, y lo que quieren hacer conmigo es esto, esto y esto".

Ahí fue don, él me dijo: "Ah, pero yo creía que la cosa era de esta y esta manera", y se dio cuenta que lo que se iba a hacer conmigo llora ante la presencia de Dios, y entonces fue que me dijo: "Confíe en mí, que yo no voy a permitir eso". Ah, caray, y hasta la fecha. Y júrelo, que todo lo que le he dicho ha sido tal y como sucedió, punto por punto. 

©Rafael Peralta Romero

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